miércoles, 13 de febrero de 2013

El ángel lo abandonó

 David Granado



Hay algo triste, lúgubre en la profundidad de tu mirada,
es como un centenar de bestias pero dormidas y calladas;
he visto como tus pupilas se pelean por no caer en esa luctuosa palabra.

Hay algo triste, sosiego en la profundidad de tu mirada,
es como ver el mar en pelea de sus olas para después quedar en plena calma;
he sentido tus manos, he aprendido a entenderles cada paso a cada tonada como las cuerdas de tu guitarra.

Hay algo triste, un abismo en la profundidad de tu mirada,
es como estar al borde del mismo pero en tu estomago el vértigo que marea y embriaga.

Hay algo triste, pero lúcido en la profundidad de tu mirada,
es como mirar el solo que alumbra, vivifica, pero que en cada eclipse se apaga;
he degustado el absorto de tu cuello, las mieles sanguinolentas, mi lengua como sanguijuela a los pétalos de tu lengua...que delicia tan fresca!

Hay algo triste, negligencia en la profundidad de tu mirada,
es como aquel doctor que dejo morir a su paciente, bien sea sin desear queriendo ese pequeño error negligente.
La comprensión abandonada, el afecto desordenado que hace olvidar, y domina la razón bien guardada 
-y bastante deseada-
gestos ignorados, palabras vacías a la espera de la esencia de aquel ángel por compañía.

Hay algo triste, es soledad...lo que veo en la profundidad de tu mirada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario